martes, noviembre 22, 2005

JUGAR DESDE EL BANQUILLO (por Juanma Búrdalo)


La mayoría de los jugadores cuando están en el banquillo creen que ya no juegan y, están descansando tanto física como mentalmente.
El descanso físico es obvio pero no lo es el mental, desde el banquillo también se juega.
Se juega siguiendo el desarrollo del partido, se juega animando a los compañeros y sobre todo, se juega pensando y observando lo que sucede. Desde el banquillo se tiene un punto de vista distinto al que tenemos en el campo y un plano de visión mucho más amplio, esto nos puede llevar a comprender aspectos del juego que dentro de la cancha y en caliente se no pueden escapar, tanto del juego propio como del juego del contrario.
Cuando el entrenador da el cinco inicial parece que los del banquillo se acomodan para ser espectadores privilegiados del encuentro y un pocentaje muy alto de jugadores no estudian el desarrollo del juego ni al rival. La típica pregunta del que sale al campo para substituir a un compañero es: ¿A quién defiendes, cual es el tuyo? Esto demuestra que el que sale no sabe a quien defiende cada uno de sus compañeros e incluso en algunas ocasiones no sabe ni que tipo de defensa está haciendo su equipo.
Por ello el entrenador debe estar pendiente de los hombres del banquillo y hacerles partícipes del juego y de los detalles que puedan ayudarles a la hora de salir al campo y tener una buena aportación al juego del equipo.
Algunos entrenadores ponen tareas a los hombres del banquillo, es una manera de tenerles pendientes del mismo y a la vez puedan aprender por observación de los demás. Estas tareas pueden ser del tipo: Controla si nos meten más puntos desde fuera o desde dentro. Busca un punto débil de su defensa. Mira en lo que flojean sus puntos altos o bajos. Necesitan de muchos bloqueos o no para tener un ataque fluido. Observa el porque de nuestras perdidas de balón.
Esto puede ayudar al jugador a la hora de mejorar su juego y el rendimiento conjunto del equipo.
En el banquillo uno no deja de pertenecer al equipo y por lo tanto debe poner su granito de arena en la mejora.
Los tiempos muertos también se incluyen en el juego desde el banquillo. Un tiempo muerto no ha de servir para quejarse, buscar excusas, criticar a un compañero o evadirse del juego. El tiempo muerto debe ser aprovechado para corregir, arengar, aprender y comunicar cosas útiles, de vez en cuando se hace necesaria una bronca, simepre y cuando venga seguida de una explicación de lo que hay que hacer.
Pedir un tiempo muerto y desaprovecharlo en una bronca colectiva sin dar solución a los problemas del juego tan solo sirve para ahondar en los problemas, no para solucionarlos.
Según algunos entrenadores, se dice que de lo que se explica en un tiempo muerto los jugadores tan solo asimilan un 20%.
Nuestra misión como entrenadores es hacer que la información que reciban en este minuto sea precisa, incida sobre los aspectos que queremos de manera directa y miremos a las caras de los jugadores aguantando la mirada a aquellos que veamos más despistados o con cara de no entender nada.
En cuanto a la pizarra, aquí si que tenemos que ser directos y no perdernos en multitud de diagramas, rayajos y borrones.
Cuando pedimos un tiempo muerto tenemos que hacer un análisis de los que queremos expresar en unas décimas de segundo para luego aprovachar al máximo el minuto, no vale pedir un tiempo y estar los primeros diez segundos con la boca abierta sin decir nada o diciendo incongruencias. Hagamos de ellos un arma más.
Resumiendo, si jugamos con el banquillo, escuchando al entrenador, aprovechando los tiempos muertos, observando y trabajando mentalmente lograremos que nuestro equipo "juegue con seis" y los jugadores en campo tendrán mucha más información útil para hacer un juego mejor


lunes, noviembre 14, 2005

VER, ANTICIPAR Y COMUNICARSE (por Mike Frogley)

La mayoría de los entrenadores insisten sobre la posición de las ruedas y con ser muy físicos cuando enseñan la defensa. Sin embargo, tanto entrenadores como jugadores dejan de lado la importancia de tres fundamentos claves para defender bien: ver, anticipar y comunicarse.
Ver no significa mirar solo a tu zona de responsabilidad o a tu hombre nada más, ver significa colocarse en la posición adecuada en la que domine la mayor cantidad posible de cancha en cada ocasión. Esto requiere que el jugador esté colocado en una posición en la que vea la zona más amplia posible del campo en el que defiende su equipo. De esto se habla muy a menudo, pero ráramente se enseña y se entrena el fundamento de usar la visión periférica. Para que tengamos una idea de lo que hablo haced este ejercicio:
Colocad una silla en la intersección de las líneas de medio campo y lateral, después colocad otra silla en el mismo lugar pero en el lado contrario, ahora os colocáis sobre la línea de tres puntos de cara al círculo central y mirando hacia el final de la cancha. Girad la cabeza para mirar a la silla de la derecha y sin moverla comprobad cuanto podéis ver de la silla de la izquierda, probablemente no mucho. Ahora haced lo mismo mirando a la silla de la izquierda. Corregid la posición y hacéis el ejercicio completo, ahora moved la cabeza hacia el círculo central el campo. ¿Cuánto podéis ver de cada silla? La respuesta es que si hemos corregido nuestra posición y enfocamos correctamente se pueden ver ambas sillas razonablemente bien.
Así es como podemos entrenar al visión periférica y enseñarlo a los jugadores para que vean la cancha completa.
No debemos permitir a los jugadores que solamente se fijen en su hombre a defender, hay que enseñarles a intentar ver nuestro campo defensivo, toda la parte que les sea posible. Esto también requiere enseñarles a colocar la silla de ruedas manteniendo la posición adecuada de las ruedas, aunque estén giradosdeben seguir viendo la mayor parte de la cancha.
Por supuesto que hay momentos en el partido en os que el jugador no puede quitar la vista de su zona de responsabilidad o de su hombre, pero debe tratar de ver la mayor parte de la cancha posible y mantener esta visión periférica el mayor tiempo.
Esto nos lleva al siguiente punto, la anticipación.
El ver la mayor parte del campo hace que los jugadores tengan mucha más información acerca de lo que ocurre en el campo. Necesitan esta información para poder anticipar lo que va a suceder. Cada jugador y cada equipo tienen costumbres y manías, además la mayoría de los jugadores tienen una buena idea preconcebida sobre lo que un jugador concreto o su equipotratarán de hacer en un momento dado.Si no lo tienen debemos grabárselo y enseñarles a que aprendan a usarlo en el campo, esto es la anticipación.
Debemos gastar tiempo enseñando a nuestros jugadores las cosas que ya saben y a que anticipen el juego más probable de rival, una vez que esto lo tengan asimilado trabajarán a tope para llevarlo a cabo, pero hay que inculcarlo y entrenarlo.
Finalmente, los jugadores han de aprender a comunicarse, esto no significa hablar por hablar, cualquiera puede hablar. Significa dar una información específica a los compañeros y conseguir un entendimiento entre todos.
La comunicación debe ir encaminada a como, juntos, van a parar cada intento de juego del rival anticipándose a sus movimientos.
Una buena defensa realmente debe tener a dos jugadores trbajando para defender a cualquier jugador en un momento dado, dejando libre al jugador contrario con menos posibilidades de anotar.
Así , sin tener que minimizar la importancia de la posición de la silla continuo siendo agresivo. La defensa es mucha más que fuerza bruta, un buen defensor además es listo y consigue que el ataque contrario haga lo que nuestra defensa quiere que hagan y no lo que quieren hacer ellos.
Esto se consigue viendo la cancha, anticipándose a la mayoría de los ataques contrarios y comunicando a los compañeros como se puede parar el ataque rival trabajando juntos.
Si alguien quiere ver estos tres fundamentos en acción, que se fije en Joey Johnson. No existe ningún jugador en el mundo que vea tan bien el campo, anticipe mejor y se comunique con sus compañeros para conseguir la mejor manera de parar el ataque rival.
MIKE FROGLEY
www.cwba.ca

martes, noviembre 08, 2005

BSR, DEPORTE CON MAYÚSCULAS (por Miguel Font)

Durante los últimos años ha aumentado en la sociedad la toma de conciencia a cerca de las necesidades y derechos de las personas con discapacidad.
Aún son muchas las conquistas que nos esperan. Desgraciadamente persisten actitudes protectoras y miradas compasivas hacia los "pobres ciegos o cojitos".
Hoy en día el acceso al deporte está considerado como un derecho y así debe ser también para las personas con discapacidad. Su valor como instrumento de rehabilitación es indiscutible pero hay algo más allá de su uso terapéutico. Algunas especialidades paralímpicas han alcanzado un desarrollo parejo a sus homólogas y existen casos en los que, cosecha de medallas aparte, la atención prestada por los medios y los ingresos de los protagonistas son las únicas diferencias entre unas y otras.
El deporte entendido como camino de esfuerzo y superación es limpio, no entiende de discriminaciones. Lo que una persona es capaz de hacersólo debe medirse por lo lejos que es capaz de llegar, no por sus condiciones físicas.
Este libro no habla de enfermos que juegan al baloncesto sino de personas que necesitan una silla de ruedas para jugar, como los jugadores de a pie utilizan zapatillas o los de hockey un stick.
El BSR es baloncesto con mayúsculas, respeta en su totalidad el reglamento FIBA salvo escasas adaptaciones obligadas por el uso de la silla. Adaptaciones equiparables al uso de un balón menor en competiciones femeninas o de canastas más bajas para que los niños jueguen al Minibasket.
El BSR es el deporte de equipo más extendido entre las personas con discapacidad y su sistema de clasificación funcional, capaz de igualar la importancia de los jugadores con independencia de la gravedad de su lesión, le otorga un brillo definitivo.
En España necesitamos más técnicos y mejorarla preparación de los existentes; lo que impulsaría la evolución de este bello deporte. Creemos que los entrenadores deben ser profesionales del baloncesto (independientemente de si cobran o no, mucho o poco) con una formación específica y conocimientos del mundo de la discapacidad; este libro pretende facilitar su especialización.
El contenido del libro no deja de ser teoría, cuando lo importante no es como se realizan los movimientos sino hacerlos y a la mayor velocidad posible. Un jugador con una mano amputada no podrá sujertar el balón o impulsar la silla como se indica, pero tendrá una idea general de la mecánica y los objetivos. Solucionar problemas individuales es cuestión de ingenio, trabajo y constancia.
Encontraréis muchos aspectos subjetivos que se prestan al desacuerdo, el primero mi afirmación de que un buen partido de BSR no tiene nada que envidiar a uno de ACB o NBA, pero no olvidéis que la mejora surge de la discusión.
Antes de entrar en materia, una reflexión que nos acerque un poco a este deporte:
Todos somos potenciales jugadores de BSR

Miguel Font
Los que estén interesados en conseguir el libro pueden contactar con la FUNDACION PEDRO FERRANDIZ. Tel: 916621913